4 tareas sencillas para preparar tu jardín antes de que llegue el mal tiempo.
Por: ESTILO HOGAR / Redacción
En el sur de California el otoño no se anuncia con el termómetro sino con la primera lluvia de la temporada, y esa lluvia siempre llega antes de que el jardín esté listo. Cuatro tareas, hechas ahora, evitan la mayoría de las llamadas de emergencia de enero.

Las canaletas van primero
Una canaleta con hojas acumuladas no drena: el agua se desborda por el borde y cae justo donde no debe, contra la base de la casa. Es la tarea menos vistosa de la lista y la que más caro sale saltarse — la humedad en cimientos no se nota hasta que ya es un problema de estructura, no de jardín.
Las hojas no se tiran, se trituran
Pasar la cortadora de césped sobre una capa fina de hojas caídas las convierte en mantillo en el momento; devuelto a los parterres, aísla la raíz del primer frío y se descompone en nutriente antes de la primavera. Es la diferencia entre pagar por bolsas de mantillo en marzo y no comprarlas.

Menos riego, no cero riego
Con los días más cortos, la tierra tarda más en secarse — así que el temporizador de riego que estaba bien en agosto ahora riega de más. Ajustarlo no es apagarlo: las raíces siguen activas, y una planta que entra al invierno seca llega peor a la primavera que una que recibió un poco menos de agua en verano.
Lo que no aguanta una helada
En los valles del interior, las noches más frías de noviembre y diciembre sí bajan de cero. Los cítricos en maceta y las suculentas tiernas se acercan a un muro orientado al sur, que retiene el calor del día varias horas después del atardecer — el resguardo más simple y el que más plantas salva.
Un limonero en maceta, arrimado al muro que más sol guarda del día.
Ahora es el momento.
(Cuatro tareas sencillas para proteger el jardín durante el invierno y encontrarlo listo cuando vuelva la primavera.)
Antes de la lluvia. Canaletas despejadas, hojas trituradas de vuelta en los parterres, riego ajustado a los días cortos.


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