Calabaza caramelizada al horno, jengibre fresco y un toque de comino. Una crema envolvente para los días en que apetece algo cálido y delicioso.
Por: ESTILO HOGAR / Cocina
Hervir calabaza da una sopa correcta. Asarla da otra cosa: el horno seco concentra el azúcar de la calabaza y quema un poco los bordes, y esa nota tostada es la que distingue esta receta de la versión rápida de olla. Cuesta cuarenta minutos más de horno, no de trabajo — el resto es licuar.
Ingredientes
Para seis platos
- 1.5 kg de calabaza butternut, pelada y en cubos de 3 cm
- 3 cucharadas de aceite de oliva, divididas
- 1 cebolla amarilla, en cuartos
- 4 dientes de ajo, sin pelar
- 1 trozo de jengibre fresco de 5 cm, pelado y rebanado
- 1 litro de caldo de verduras
- 1 cucharadita de comino molido
- sal y pimienta al gusto
- crema y pepitas tostadas, para servir
Preparación
Ase la calabaza — Precaliente el horno a 200 °C (400 °F). Mezcle la calabaza y la cebolla con dos cucharadas de aceite, sal y pimienta. Extienda en una bandeja junto con el ajo entero.
Cuarenta minutos — Ase 35 a 40 minutos, hasta que los bordes de la calabaza estén dorados y un tenedor entre sin resistencia.
Sofría el jengibre — En una olla, caliente la cucharada de aceite restante y sofría el jengibre un minuto. Agregue la calabaza asada, la cebolla, el ajo pelado y el caldo.
Licúe — Licúe hasta que quede tersa (en tandas, si el vaso no alcanza). Regrese a la olla, agregue el comino y ajuste la sal.
Sirva — Sirva con una cucharada de crema y pepitas tostadas encima. Se conserva cuatro días en el refrigerador, o dos meses en el congelador.


Leave feedback about this